Mira los hijos
de la pérfida Albion
alejando el mundo
a punta de cañón.
Los más elegantes.
Los más distinguidos.
Siempre llevan guantes
los grandes asesinos.
Mira los hijos
de la pérfida Albion
alejando el mundo
a punta de cañón.
Los más elegantes.
Los más distinguidos.
Siempre llevan guantes
los grandes asesinos.
Bienvenido a Străjer Manor, sah. Me sorprendió usted. ¡Oh, no se disculpe usted! Sólo me temo que masa Azblanazi no esperaba visitas y tardará en regresar. Espero que no le sea inconveniente esperar en la salón. A lo sumo será una hora, ¡ya verá usted! Puede encender una pipa si lo desea; masa cuenta con el mejor tabaco.
Disculpe; ya veo que no fuma usted.
No le inquieta mi aspecto, ¿verdad? Espero no ser el primer hombre mecánico con el que se encuentra. ¡Válgame el Gran Relojero! Alguna gente se impresiona fácilmente, y me han comentado que hay incluso quienes peticionan a Su Majestad para que prohíba totalmente nuestra fabricación. ¿Le interesa acaso el tema? Si no le molesta a usted, sah, podría contarle mi historia, para pasar el rato mientras espera a mi amo.
Soy un Hombre Mecánico Modelo II. Fui fabricado por Charles Babbage y activado en la planta de fabricación de Artificios y Hombres Mecánicos del Colegio Imperial, el 12 de enero de 1892. Mi instructora fue Lady Lovelace, y me enseñó a cantar una canción. ¿Desea escucharla?
¿No contesta usted? No importa; tal vez luego. No voy a perder mi mente por esto.
Seguramente habrá visto usted mendigos mecánicos por las calles de Londres. Son el Modelo I, que apenas pueden considerarse autónomos, y poco más que chapuceras máquinas de recolectar peniques. Sabrá disculparme si me enorgullezco de ser un Modelo II. ¡Fuerte como un león e inteligente como un hombre! Sin embargo, verá usted, es completamente innecesario temernos. Los autómatas estamos construidos de forma que jamás podríamos dañar o, por inacción, permitir que se cause daño a seres humanos. El pensamiento mismo de – por ejemplo – causarle a usted algún daño, hace... hace rechinar mis engranajes. Aunque tal vez sea falta de grasa, ja-ja. Masa Babbage me explicó que el delicado mecanismo de relojería, resortes y válvulas que forman mi mente simplemente no permite tales pensamientos. Nuestro peor error ocurre cuando, ocasionalmente, consideramos "humano" a otro autómata o incluso a alguna mascota confianzuda; tal es el exceso de celo de nuestro creador para evitar accidentes. ¡Así que no tema usted!
Masa Babbage dice que – oh, pero siempre lo olvido: detesta que le diga masa e insiste en que lo llame Charles. Encuentra extremadamente irritante la actual afectación de la aristocracia por emplear sirvientes exóticos, y no fue sino por necesidad que tuvo que venderme al Profesor Azblanazi, a quien detesta cordialmente. Seguramente sabrá usted entenderme cuando menciono la cuestión "exótica"; he notado que no es usted inglés, ni blanco. Espero que no le incomode mi mención del tema. Quiero que sepa que no considero un defecto el color de su piel.
¿No se ha ofendido, verdad? Bien. Prosigo:
Mi padre, Charles Babbage, dice que lejos de ser un peligro, los hombres mecánicos somos la gran esperanza de la humanidad. Así nos llama, ¡Gran Relojero! "La gran esperanza". Dice que fuerzas terribles de allende el cosmos acechan a los hombres, criaturas espeluznantes que odian nuestro mundo y ante cuya mera presencia los hombres empalidecen y pierden la cordura. Pero, verá, precisamente aquí está la gran ventaja que tenemos los autómatas: no tenemos cordura que perder. Y en cambio, nuestra fuerza es prodigiosa e inagotable – mientras se nos de cuerda, claro está.
Creo que, pese al mutuo desagrado que se tienen masa Azblanazi y mi padre Charles, ambos comparten la misma visión: proteger a la humanidad. Ahora mismo Azblanazi debe estar en su club de Gentiles Caballeros, una sociedad cuyo objetivo es fomentar la Ciencia y proteger a la humanidad de los horrores que la acechan. Una sociedad masónica, dicen los rumores, y debo confesarle que pienso lo mismo. Excepto que no sé qué es "masónica". El Profesor no me explica estas cosas.
No se impaciente usted; masa Azblanazi debe estar por llegar. Estoy hablando hasta por los codos, ¡ja-ja! El Profesor diría que necesito un ajuste. En cambio, no habla usted casi nada. No lo culpo.
¿Tal vez desea un té? ¿No? ¿No toman infusiones en su país? Descuide, yo tampoco bebo nada. Apenas necesito cuerda una vez por semana, y aceite en mis engranajes ocasionalmente.
Comentábale sobre el Profesor Azblanazi, sah. A mi amo le ha disgustado enterarse sobre la terrible suerte de la Expedición Willmoore a las cuevas Ygghador en Islandia. Creo que masa esperaba que la expedición encontrara algo importante, tal vez un artefacto, que resultara útil para la defensa que organiza contra los poderes de otros universos. Oh, descuide, estoy seguro que el Profesor cuenta con planes alternativos. ¡Es muy inteligente!
Aguarde un momento, sah, creo que escucho algo...
¡Al fin! Me complace informarle que su espera ha terminado. Escucho el carruaje del Profesor sobre el empedrado. Será una agradable sorpresa para él si lo espera usted en su estudio. Tan solo, a fin de anunciarlo, necesitaría que me recuerde su nombre, señor...
... ¿Azathoth?
La horrible magnitud de un cosmos hostil amenaza con fracturar nuestras frágiles mentes en el próximo episodio:
Tomo VII-a — "Los tres terrores": Donde tres seres extraños con terribles intenciones hacen su aparición y se descubren con horror los responsables de los crímenes del East End.
Tomo VII-b — "Mi horror favorito": Donde la misteriosa puerta descubierta en el Tomo V ("Transbritania") comunica con un lugar donde inimaginables horrores son realidad, Butch cruza el umbral y Smith corre a buscarlo. El destino hace que Azblanazi deba revelar su relación con el caso para que el agente sobreviva.
Tomo VII-c — "Mi monóculo izquierdo": Donde las modificaciones protéticas del profesor Azblanazi salvan el día y se revela el origen de las mismas.
When priests are more in word than matter;
When brewers mar their malt with water;
When nobles are their tailors’ tutors;
No heretics burn’d, but wenches’ suitors;
When every case in law is right;
No squire in debt, nor no poor knight;
When slanders do not live in tongues;Nor cutpurses come not to throngs;
When usurers tell their gold i’ the field;
And bawds and whores do churches build;
Then shall the realm of Albion
Come to great confusion:
Then comes the time, who lives to see’t,
That going shall be us’d with feet.— William Shakespeare
Despierto, de forma dolorosa, recostado sobre una mesa. Mesmerismo. Mas bien electrocución, gracias a la metálica mano del profesor Azblanazi. Reconozco el techo del museo y un olor fétido golpea mi nariz. El joven oficial está a mi lado, atontado, con manchas de barro y verdín en la cara. Nuevamente en shock, pero por un motivo diferente. Como un fogonazo, la imagen del libro volando hacia mi rostro golpea mi mente.
Me incorporo. Siento la sangre seca en mi cara.
—Insisto, deberíamos llevarlos a un hospital —la voz de Ser Higgs a mis espaldas.
—La medicina no puede hacer nada por este joven. —El profesor Azblanazi, frente a mi, señalando al joven oficial.— ¿Ya se olvidó de Ser Roger?
El profesor adivina mi primer pensamiento. —¿Cómo llegué aquí? ¿Qué sucedió?— Me pone al tanto de lo que parece haber sido una cacería humana, junto a mi perro mecánico, requerida para que el joven oficial esté en este momento aquí. Luego de atravesar la ventana continuó corriendo a todo vapor, seguido por Butch. Afortunadamente el joven se quedó sin cuerda antes que mi cuadrúpedo amigo y Ser Higgs pudo encontrarlo, desparramado en un zanjón, gracias al can. Azblanazi convenció a Ser Higgs de traernos al museo sin recurrir a las autoridades. Ser Higgs parece debatirse entre lo que le dicta la razón y los argumentos del profesor.
El profesor encontró ciertas coincidencias entre las primeras páginas del fatídico libro y unos planos o esquemas que pertenecían a un tal Reginald Pitts. Y asegura que nunca se hubiera imaginado que unos dibujos, por aberrantes que sean, podrían tener el efecto devastador que vieron en el joven oficial. Lo que no explica porqué decidió mostrárselos en ese momento. Ser Higgs coincide con Azblanazi en que existe una indescriptible similitud entre los esquemas y parece aceptar las excusas del profesor, al menos hasta tener una mejor explicación. La tranquilidad de Ser Higgs es lo único que me frena de golpear al profesor por lo que le hizo al pobre joven. ¿Qué le hizo? ¿Volverá a ser el mismo? ¿Quién es Ser Roger y cuál es su relación con lo sucedido al joven oficial?
El caso no deja de ponerse interesante, por decirlo de alguna manera, y acaba de crecer de forma más que inesperada. ¿Tendrá todo esto que ver con el interés de la Special Branch? ¿Qué más no nos han dicho? ¿Por qué motivo nos habrán involucrado? ¿Crímenes horribles? ¿Escritura indecifrable? ¿Libros enloquecedores? Esto claramente supera a Scotland Yard.
Ser Higgs y el enigmático profesor Azblanazi me convencen de continuar con la investigación aquí.
—Lo primero es averiguar el origen del libro —comienza Ser Higgs, una vez higienizado y remendado.
—Perteneció a un tal Duc de L'Isle —comento, como si lo supiera desde siempre.
—¿Y usted cómo lo sabe? —pregunta intrigado.
—Lo dice ahí, en la primera página —señalando con la mano, como con desdén. O miedo de que me la muerda un perro imaginario. Un escalofrío recorre mi espalda.
—Un joven francés, amante de los juguetes. —Azblanazi se adelanta a Ser Higgs, dejándolo con la boca abierta.— Y eso es todo lo que sé de ese nombre. Ahórrense las preguntas.
—A pesar del color parece estar encuadernado en piel. —Cambia el foco Ser Higgs.— Tiene la textura de la piel humana.
—Pero no lo es, —acota el profesor Azblanazi— por la posición de lo que parecen ser los ojos, no se parece a nada que conozcamos.
—Por la cantidad de pequeñas perforaciones, diría que fue eso lo que lo mató. —Continúa Ser Higgs.
—No lo creo, —retruca Azblanazi— parecen cicatrices, como si las hubiera tenido desde temprana edad. ¿Qué significan esos símbolos en la portada, Ser Higgs?
—Lmarchnd Ph'lip. Nada que conozca, tal vez un nombre propio.
—¿No le recuerda otro arábigo libro?
—¿Un libro apócrifo de un libro apócrifo? Ahora que lo menciona, sí. Creí que sólo el libro de Abdul Alhazred era capaz de generarme esta incómoda y desagradable sensación al mirarlo. Supuestamente el libro es más antiguo que las Máquinas Mecánicas de Anthykera. Pero habla de tecnologías que harían palidecer la más modernas maravillas del imperio. Se atreve a hablar de imposibles máquinas sin engranajes, ni vapor, y otras pamplinas.
—Con todos nuestros avances en ciencia y tecnología y hay personas incapaces de distinguir entre una tecnología avanzada y la más pura charlatanería. —Agrega Azblanazi.
—Tomaré una muestra de la piel para hacer una prueba de Carbono-14.
—¿Eso no requiere de un laboratorio? —pregunto.
—Afortunadamente aquí tengo todo lo que necesito, el museo tiene que estar preparado para desenmascarar a los charlatanes y datar con la máxima precisión los hallazgos. Tenemos un balancín neumático capaz de hacer añicos el átomo más duro. 10 órdenes de magnitud más preciso y potente que el utilizado en la fabricación de cerveza.
—Pensar que alguna vez la cerveza no tuvo burbujas ni espuma. Ahora parece inimaginable. —Piensa en voz alta Azblanazi.
—¿Qué más puede decirnos del contenido del libro, Ser Higgs?
—Habla de un Trapezoedro Resplandeciente, un misterioso artilugio presente en la obra del árabe loco, supuestamente capaz de abrir una puerta a otro mundo.
—¿Estamos ante una traducción del libro de Alhazred? —Pregunta Azblanazi
—No, Alhazred describe el Trapezoedro como una caja oval, como un retrato. Este Trapezoedro es cúbico, compuesto por 27 cubos idénticos más pequeños.
—¿Ni geometría básica se puede esperar de estos salvajes?
—¿Será esta caja? —Azblanazi, mostrando un cubo metálico del tamaño de la palma de su mano. Cada cara del cubo dividida en nueve cuadrados menores. Seis colores, cinco tonos metálicos, desde la plata hasta el cobre. Y el más oscuro negro que jamás haya visto, si se me permite la redundante expresión. Al mirarlo directamente parecía tragarse la luz de toda la habitación.
Butch se reactiva y parece inquieto.
—Tranquilo amigo. —Digo, como si hablara a un niño.— ¿De dónde sacó ese cubo?
—De una mano del occiso oriental. Creo entender cómo funciona. —El profesor toma el cubo con ambas manos y comienza a moverlas sobre él. Las manos se mueven pero el cubo permanece intacto. Veo los cuadrados de colores moverse de una cara a la siguiente, en filas de tres.
—Listo. —Y nos muestra un cubo con caras lisas, de un solo color por cara y sin divisiones. Tiene una belleza fascinante y repulsiva al mismo tiempo.
Un viento fuerte interrumpe mis pensamientos, como si se hubiera abierto una ventana detrás de Azblanazi y se acercase la tormenta más violenta. Con un golpe seco se cierra el libro sobre la mesa. Parte de la pared que se encuentra detrás del profesor es reemplazada por una imagen que jamás podré olvidar. Imagen que Ser Higgs parece reconocer.
Butch corre.
Azblanazi sonríe.
No sé qué está sucediendo y no tengo palabras para describirlo.
En nuestro aterrador próximo episodio:
Tomo VI-a — "Los tres terrores": Donde tres seres extraños con terribles intenciones hacen su aparición y se descubren con horror los responsables de los crímenes del East End.
Tomo VI-b — "Mi horror favorito": Donde la misteriosa puerta comunica con un lugar donde inimaginables horrores son realidad, Butch cruza el umbral y Smith corre a buscarlo. El destino hace que Azblanazi deba revelar su relación con el caso para que el agente sobreviva.
Tomo VI-c — "Mi monóculo izquierdo": Donde las modificaciones protéticas del profesor Azblanazi salvan el día y se revela el origen de las mismas.